Hace ya algunos años, cuando estudiaba en un colegio de los de antes, mi profesor se empeñaba en enseñarnos algo que a todas luces nos parecía evidente.
Aquello del emisor, mensaje y receptor.
Era increíble que pudieran considerar eso como algo a tener en cuenta y que formaba parte de la evaluación del mes correspondiente.
Hoy, pasados ya muchos meses y muchas evaluaciones, cada día se hace mas evidente que aquello en que mi profesor insistía y que yo tomaba a la ligera, es mucho mas importante de lo que en aquel momento pensaba.
¿No os habéis dado cuenta que cada vez nos entendemos menos?, cada día el mensaje que recibe el receptor y el que dio el emisor coinciden menos, los malos-entendidos que es como los llaman ahora, están a la orden del día.
Pensad en cuando fue el último y vereis, no sin cierta sorpresa, que casi todos recordamos uno próximo y, mejor que no pensemos en mas...
Aquel día que quedamos para realizar un proyecto y cada uno aparecio con una fase diferente, ese otro día en el que íbamos a recibir un e-mail con datos y recibimos otro que nos solicita una oferta, en fin cada uno seguramente podrá añadir el suyo.
Esto, por no hablar de los medios electrónicos, en el que el mensaje a veces va siete u ocho frases por detrás (imaginad un chat con el móvil) y es que hay algunos que escriben mas deprisa con el móvil que con el ordenador, y, que nos e junten varios, varias o varias y varios, porque el que escribe despacio casi no tiene mas tiempo que rectificar sucesivamente su mensaje, sin llegar a ponerlo, cada vez que esta a punto de darle al intro cambia el mensaje, ¿os suena, ¡eh!?
¿Donde habrán quedado esas misivas con su papel especial, su pluma, su secador y su sello en esa pasta roja tan característica?, aquello daba gusto, era un placer para el que lo escribía, para el que lo llevaba y no digamos para el que lo recibía.
Creo que deberíamos todos hacer un intento para al menos, usando los medios electrónicos, seguir "escuchando" atentamente los mensajes de los demás, disfrutando de la escritura completa, sin faltas y sin esas prisas atropelladas que nos hacen poner aquello de "cnt" en lugar de "contesta", con el problema que si no lo entiendes, que casi nunca lo entiendes, pues no contestas, y aquí esta la paradoja del asunto.
Sin dejar de lado que entre que se reparo o no el 'malentendido', en este país, además, nos encargamos de rajar a base de bien, enarbolando la bandera del 'malmete que algo queda'.
ResponderEliminarLa aceleración del mundo debido a las mejoras tecnológicas es parte del cóctel que produce esta situación.
El emisor, el mensaje y el receptor. La importancia de ser comprendidos.
ResponderEliminarEscribir, más que hablar, requiere además de tiempo y saber focalizar lo que se pretende transmitir, el arte de hacerse entender. No es igual leer, que hablar. Cuando escribes debes tener mucha precaución en esos silencios que producimos al hablar. Para mí, hacerse entender requiere un nivel de empatía tal que en algunas situaciones seremos capaces de usar un lenguaje básico, casi onomatopéyico, natal, para transmitir lo que deseamos. Nos convertiremos al entorno que creemos que mejor entiende el receptor. Otras veces, puede que usemos las más complejas combinaciones gramaticales, todo conforme evaluemos la situación en la que nos encontremos. Corregir. Borrar y escribir de nuevo, una y otra vez, es inevitable. Pero, (sí, porque sin peros todos serían absolutismos absurdos y aburridos, sin ningún motivo de ser) corregir, nos perfecciona… y eso es algo que a nadie deja indiferente.
Obviamente, no es igual dirigirse a un anciano de 87 años sentado a la fresca apoyado en la fachada de su casa, que dirigirse a un niño de 6 años jugando en el columpio del parque. La manera de expresarse es prácticamente tan importante como el propio contenido del mensaje.
Saber gestionar las características que van afectan al receptor es fundamental para asegurarse de que el mensaje va a tener el sentido que estamos buscando transmitir. Intervienen factores de diferentes índoles o ámbitos, adjetivos que describen dicho arte en sí. Ser comprendido.
Ahí entra tu habilidad para evaluar y apostar por una manera de expresarse. Escribir no es fácil. Escribes y borras muchas veces. Otras te quedas en blanco con el cursor parpadeando, otras es como si vomitases… no eres consciente de todo lo que sale de ti. En cualquiera de los casos, te animo a que sigas haciéndolo. Independientemente a que el mensaje llegue ‘correctamente’ o no al receptor, siempre constituirá uno de esos adjetivos que son necesarios para ser comprendido. Esfuerzo, experiencia, práctica, habitualidad, correcciones…
Lo que queremos decir, el mismo mensaje, para algunas personas es más fácil que lo entiendan si se lo expresas de una determinada manera, para otras, necesitarás usar otro lenguaje, otras maneras y expresiones… en cualquier caso siempre necesitarás contar con un excelente sentido de empatía, a fin de jugar varias personalidades en la vida del receptor. Complejo, pero entendible.
Saludos.