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martes, 20 de julio de 2010

Breve

Siguiendo el espíritu de este blog, me gustaría hacer un pequeño apunte, basado, como bien marca el título, en situaciones que vivimos día a día, y que me gustaría tildar de puntuales, pero me consta, negativamente, que no lo son.

Ayer, mientras me encontraba en una tienda, comprando unos cuadros, coincidió mi presencia con la de un comercial de telefonía fija (planes de precios, ADSL, etc.). Si bien me pareció algo torpe en su manera de abordar al cliente, obvié este hecho, y traté de centrarme en sus argumentos, de forma constructiva.

El comercial le pidió al cliente 120 segundos de su tiempo, y el cliente, generoso, se los concedió. El único, insisto, único, aspecto que el comercial era capaz de destacar de su producto era el precio, sólo el precio, nada más que el precio, a sabiendas, además, de que estas ofertas de las 'operadoras' suelen mutar de forma, y lo que hoy vale x, mañana, por algún arte mágico desconocido, se convierte en el doble.

Me resulta espeluznante que basemos, desde la ventas más simples, todas nuestras estrategias en este aspecto. Si bien estoy de acuerdo en que el precio ha de ser un factor a evaluar, observo que no hablamos de calidad, de servicio, de atención personalizada, de cercanía, de simplificación, de relación.

Pero además, mi reflexión, como cliente, independientemente de que el comercial hace lo que puede o lo que le mandan, es: ¿qué atención le prestaríamos a un profesional de la venta que no incidiera en ese aspecto? ¿Somos también culpables de la situación? ¿Necesitamos una re-educación desde la base?

Que tengáis un buen día, y espero vuestros comentarios.

brevemente

(extracto de la definición)

  1. adj. De corta extensión o duración.
© Real Academia Española

1 comentario:

  1. Gracias Javier por tu artículo.
    En esta situación especial de comentar en mi propio blog, decirte dos cosas que considero de interés:
    La primera es, que hay productos tan poco definidos, o tan generalizados que solo el precio es la diferencia. ¿Porqué?, por que nos hemos acostumbrado a un servicio penoso, nos hemos habituado a que cuando tenemos un problema, casi la mejor idea es cambiar de compañía, damos por servicio "de calidad" que nos contesten en un telefono, despues de veinte minutos con la música (con o sin SGAE) tras las treinta mil preguntas previas con aquello de; ¿me indica su nombre?(¡otra vez!), ¿por que banco paga? (¡pero si ya te sabes hasta los fondos de inversión!) y tú que se lo has dicho ya cuarenta veces, en que piensas... pues en el precio, porque como todos son igual mejor pagar menos.
    Y en segundo lugar está la parte de la empresa, esta empresa que ha tenido un desarrollo casi vertical en ventas en diez años y durante ese tiempo a contratado a cualquiera, no ha formado a nadie y ni mucho menos se ha ocupado de fidelizar, ni al cliente, ni al comercial (que dicho sea de paso estaba al sol que mas calienta cambiando de empresa y cartera contra la promesa de 1 euro mas).
    Y ahora que tenemos; pues el resultado... una tonica de cambios de empresa donde la única variable es el precio del momento, que ¿como no?, nunca afecta la mejora o la oferta al cliente fiel (me refiero cuando el precio baja, porque cuando lo suben, ¡vaya si afecta!), y unos comerciales cuyo único argumento de venta es el precio circunstancial y su única relación con el cliente son esos 120 segundos, de los que el cliente en caso de firma se acordara durante toda la vida.
    Ojala cambie esta perspectiva, pero desde luego tenemos por delante un trabajo intenso y lleno de sinsabores, pues como hispanos aun esperaremos mas para empezar a cambiar (este "mas" ¿siginfica algo?)
    Gracias de nuevo Javier por este comentario que alimenta reflexiones.

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